Después de varios días chateando y tomándonos el pelo el uno al otro pasamos al momento tonteo. Cada uno de nosotros le tomaba el pelo al otro, con la mínima intención de fastidiar, si no de llamar la atención. Todo fue perfecto, la verdad, sí. Era el chico perfecto, el que me merecía. El que desde hacía tiempo me estaba mereciendo encontrar. Las cosas se complicaron algo en el medio; pero ... ¿donde está lo interesante de esta vida sin riesgo de por medio? Todo iba viento en popa, por así decirlo. Una frase comenzó a hacerme ver las cosas de otra forma... esa frase de: +Un pajarito me dijo que haríais buena pareja -Me gusta ese pajarito. Era todo como en mis más grandes sueños. Pasaron días, semanas, meses de puro tonteo. Llegó el momento, esa apuesta que haría cambiar prácticamente la visión de todo. Una apuesta en la que nos jugábamos nuestro primer beso. A partir de ahí, todo cambió. Creo que todo estaba más claro. Si ambos estábamos dispuestos a apostarnos un beso era porque tanto no nos importaba besarnos, o simplemente, sabíamos que nos gustaría. El momento del beso, algo... como decirlo, presionado. Había mucha presión encima por lo que se jodió el momento, el momento perfecto para dar el paso. El último día, ese 27. Decidimos quedar para hablar del tema, ya que el día anterior las cosas no habían sido las esperadas. Después de tragar toda la vergüenza que podría pasar allí estábamos, los dos. Todo era perfecto. El mundo, él y yo. Nuestro mundo. Estábamos hablando cuando una frase lo cambió todo: ¿Y si te beso, que pasaría?. Ya está, ahí comenzó todo. Fue el mejor beso del mundo, os lo aseguro. Ese beso que hoy en día no se puede describir, no tengo palabras para hacerlo. Solo sé que desde aquel momento las cosas han cambiado, y han cambiado para mejor. Casi 6 meses. En todo este tiempo creo que ambos hemos aprendido lo que es querer a alguien, querernos. Los dos nos merecíamos estar juntos, la verdad, la gente que no vale la pena sobra en nuestras vidas. Desde ese 27 hemos visto las cosas de la forma más positiva que se haya podido hacer. Desde ese 27; cambió mi vida, y la de ÉL.
Mi 27.
Mi vida, mi Todo.


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