lunes, 10 de septiembre de 2012

Publicado por JeniferConde a las 19:20
Y es que tarde o temprano sucede, llega ese momento en el que añoras prácticamente todo tu pasado. Las cosas funcionaban mucho mejor cuando eramos simples críos, que de lo único que nos teníamos que preocupar era de no romper la ropa en el parque, o de no perder el cubo o la pala que llevábamos para jugar. Pero el tiempo avanza, la gente cambia, y el paso de los años no perdonan. Nos hacemos mayores y poco a poco nos vamos dando de cuenta de que cada vez debemos ser más responsables, cosa que a veces se nos va de las manos.Tenemos que atender a labores en casa, a clase, etc. Y es así, sin comerlo ni beberlo nos encontramos en una edad en la que nos damos de cuenta de que echaremos de menos nuestro pasado, nuestras costumbres, costumbres que rara vez volverán. Eses juegos de la goma en el parque, o la game boy, o simplemente; el tamagochi. Son cosas que nos recordarán por siempre a nuestra infancia. 

Y es que todos alguna vez desearíamos ser como Peter Pan.
Niños por siempre, no crecer nunca.

0 Sonrisas:

Publicar un comentario

 

Pequeño París. Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos